La tripulación de un Airbus A380 de British Airways que despegó de San Francisco (Estados Unidos) con destino Londres (Reino Unido) resultó intoxicada en pleno vuelo como consecuencia de unos gases tóxicos no identificados, según ha informado el diario británico The Daily Mail. El personal sufrió vómitos, mareos y confusión.

Tal y como señala el periódico, citando un informe interno, el episodio tuvo lugar a finales de octubre. Unos 40 minutos después del despegue, la tripulación del avión de British Airways notó un fuerte olor a plástico quemado. Poco después, el personal empezó a sentirse mareado y se vio obligado incluso a usar las máscaras de oxígeno.

El avión tuvo que ser desviado a Vancouver, en Canadá, donde la tripulación fue derivada a un hospital. Náuseas, dolores de cabeza, picor en los ojos, sabor metálico en la boca, confusión e incapacidad para conversar de manera normal son algunos de los síntomas de los que habla el informe, al que ha tenido acceso The Sunday Times, según The Daily Mail.

La publicitas Ciara Parkes, que estaba en el vuelo, aseguró que la tripulación se mostró tan asustada que por un momento pensaron que el avión estaba siendo secuestrado. Asimismo, mencionó que algunos pasajeros también tenían los ojos rojos y afirmó sufrir cefaleas regulares desde que tuvo lugar el episodio.

British Airways ha descrito el incidente como un caso de olor para el que no tenía explicación. De hecho, un portavoz aseguró que el avión se inspeccionó en Vancouver, antes de seguir su vuelo hasta Londres, sin que se encontrara ninguna avería. En el aeropuerto londinense, sin embargo, hubo miembros de la tripulación que aún mostraban síntomas.

El sindicato Unite, que representa a los tripulantes de cabina, ha pedido una investigación más profunda sobre el aire contaminado en los vuelos. De igual modo, ha calificado de “profundamente preocupante” que British Airways haya querido restar importancia al incidente, así como que ninguna autoridad de aviación civil haya considerado oportuno investigar.