Todo esto, más la pérdida media de la curvatura lordótica con hinchazón del disco, puede provocar mayor riesgo de padecer una hernia, según informan los autores. El método de análisis consistió en analizar 8 segmentos de movimientos lumbares humanos y someterlos a distintas pruebas de flexión y comprensión.

Luego, los discos se llenaron de solución salina según unas condiciones suprafisiológicas similares a la ingravidez prologada para analizar los cambios biomecánicos. Los resultados de estas pruebas indican que la inflamación inducida por cambios en la altura del disco se correlaciona positivamente con la presión intradiscal (p<0,01) y la rigidez en flexión (p<0,01), pero negativamente con rango de flexión del movimiento (p<0,05).

La inflamación inducida por los aumentos en la altura del disco, dio lugar a un incremento del esfuerzo bajo la flexión combinada con compresión. Pudo comprobarse que el ángulo de cuña del disco se redujo con la inflamación (p<0,05), lo que se relacionó con la disminución de la amplitud de flexión del movimiento (R2 = 0,94, p<0,0001) y la disminución de la rigidez (p<0,05).