Tal y como explica el sargento maestro senior Johal Mandeep, superintendente de la División de Fisiología Aeroespacial y Operacional de la USAFSAM, el aspecto más peligroso de volar en altura es la hipoxia que pueden experimentar tripulantes y pasajeros si hay pérdida de presión en la cabina.

Esas condiciones se reproducen en la cámara hipobárica, como parte del entrenamiento de los aviadores.

Los estudiantes entran en la cámara hipobárica acompañados de 2 o 3 técnicos, que actúan como observadores de seguridad. A medida que disminuye la presión, los instructores proponen a los aviadores preguntas, problemas matemáticos simples y puzles que deben tratar de resolver.

“Todos estamos capacitados para tratar cualquier problema que pudiera ocurrir durante el vuelo”, señala Mandeep.