El entrenamiento en esta cápsula forma parte del plan de la NASA para una mayor exploración humana del sistema solar, desde una misión de Marte hasta una misión espacial profunda. El equipo de investigación de la universidad, dirigido por Carl Ade y Thomas Barstow, profesores de fisiología del ejercicio, se ha asociado con el Johnson Space Center en Houston para abordar las misiones espaciales de larga duración.

"Mantener la salud de los astronautas es fundamental para las misiones de la NASA, y tenemos que ser capaces de que los astronautas estén seguros durante el vuelo y el aterrizaje", dice Ade, quien había estudiado antes la salud de los astronautas. "Al conocer el estado físico y los estándares de salud, podemos determinar los niveles mínimos para mantener a los astronautas sanos en misiones de larga duración".

Ade y Barstow han recibido una subvención de 2 años de la NASA para estudiar la fuerza, la salud cardiovascular y la capacidad aeróbica que necesitan los astronautas para un aterrizaje final o una emergencia.

Con el presupuesto recibido, los investigadores han podido desarrollar la capsula simulada y poner en marcha el proyecto. En viajes reales, las naves aterrizan en el océano y los tripulantes deben realizar una rápida huida de emergencia. Los astronautas deben salir de sus sillas, subir una escalera de la cápsula y meterse en una balsa salvavidas, todas tareas difíciles después de varios meses en entornos de gravedad cero. Este proceso de salida de emergencia también se practica en esta capsula de entrenamiento.

 La microgravedad es dura en los cuerpos de los astronautas y puede deteriorar el esqueleto, los músculos y los sistemas cardiovasculares. Los expertos indican que hay un desafío adicional: los astronautas deben hacer todas estas tareas mientras están dentro de una cápsula que se balancea sobre las olas de un océano.

"Queremos determinar si los astronautas necesitan reservar un cierto nivel de fuerza o capacidad cardiovascular durante el vuelo para que puedan aterrizar de manera segura después de una misión de uno o 2 años", dijo Ade. "La cápsula modelo permite probar la resistencia física y que la NASA  aplique los datos a futuras misiones".