El sitio elegido para comprobar cómo afeecta la altitud superior a los 4.000 metros sobre el nivel del mar es Italia, en concreto los Alpes Suizos. Allí se comprobará cómo responden sus cuerpos al agotamiento, con el objetivo de avanzar con los proyectos de viajes espaciales a Marte.

"Si los astronautas van a Marte en un futuro, es muy probable que vivan y trabajen en un entorno con condiciones de presión similares", explica Ulrich Limper, director médico de la misión del DLR.

Según declaraciones de Limper, no se puede predecir qué personas sufrirán un mal de altura o cuál podría ser la causa de que lo padeciesen. El cansancio y la falta de oxígeno son devastadoras para el cuerpo, y estas altitudes pueden provocar edemas cerebrales o pulmonares que ponen en riesgo la vida.

Los dolores de cabeza, hinchazón o náuseas serán algunos de los primeros síntomas. El equipo, formado por 5 hombres y 5 mujeres, serán examinados por un médico a diario para recopilar los datos y evitar cualquier tipo de riesgo para su salud. Todos los días se les hará un cuestionario del tipo: “¿Tiene náuseas?”, “¿Siente mareos?”, “¿Tiene un apetito normal?”, entre otras.

Además, todos los días se les recogerán muestras de sangre, orina y saliva, se apuntará la presión arterial y la frecuencia cardiaca, y se analizará cómo afecta la altitud y la presión al estado mental mediante registros del estado de ánimo.

Estos datos son importantes para las futuras misiones a Marte, donde los astronautas experimentarán una presión distinta a la de la Tierra. En este planeta, es posible que sufran estrés físico provocado por la radiación y el aislamiento. “Estamos trabajando en un entorno desconocido y complejo que, para los sujetos de prueba, es tan poco familiar como lo sería Marte para los astronautas", declaró Limper.