Las camas de agua son útiles para estudiar varios efectos de la microgravedad espacial en el cuerpo humano, según apuntan los investigadores del King's College London. Los expertos señalan que se han basado en experimentos realizados con camas de agua para diseñar unos trajes que reduzcan los dolores de espalda que los astronautas sufren tras sus misiones en el Espacio, debido al estiramiento que experimenta la columna vertebral.

“Los astronautas tienden a volverse más altos en ingravidez, lo que causa dolor de espalda y dificulta el ajuste a los trajes espaciales. Los astronautas pueden ser más propensos a sufrir de "deslizamiento de discos" después del aterrizaje”, explican los expertos. Las camas de agua utilizadas en los experimentos contenían una gran cantidad de sales de magnesio, lo que aumenta la sensación de “flotar”.

Los investigadores revelan que se inspiraron en el Mar Muerto, donde los nadadores flotan en la superficie debido al alto contenido de sal. "En grandes cantidades, la sal proporciona una flotabilidad adicional. Nuestros sujetos de prueba no solo se hunden hasta el fondo, sino que flotan en la superficie a pesar de que la cama está medio llena”, explica el líder del estudio, David A. Green.

A medida que los segmentos del cuerpo más pesados, como las caderas, se hunden en la cama en proporción a su masa, el cuerpo se encuentra casi horizontal en un estado completamente relajado, según relatan los investigadores. "Durante nuestras pruebas más largas, los sujetos han experimentado un aumento de estatura similar al que ocurre en órbita, lo que sugiere que las camas de agua proporcionan una representación válida de los efectos de la microgravedad en la columna vertebral", explica el investigador Philip Carvil.