Mientras los astronautas están en el espacio, al flotar, se ven obligados a realizar ejercicio para limitar el impacto en el sistema cardiovascular del cuerpo humano. En el espacio, las alteraciones que sufre el corazón y la sangre son bastante bruscas, por lo que debe ser tenidas en cuenta desde antes de emprender un viaje espacial.

En una misión de 6 meses, el sistema cardiovascular de un astronauta puede envejecer entre 10 y 20 años. Esta conclusión se debe al profesor Richard Hewson, científico canadiense de la Universidad de Waterloo que trabaja en el programa Vascular Eco con la Agencia Espacial Canadiense.

Mediante este estudio, el cuarto hecho en la Estación Espacial Internacional, se examinan los cambios en el corazón y los vasos sanguíneos de los astronautas mientras están en el espacio y se supervisa cómo se recuperan una vez llegan a la Tierra.

Un incremento constante en la presión sanguínea de la cabeza y cuello mientras se está en el espacio, puede dejar a las arterias si flexibilidad. Los cambios en el sistema cardiovascular podrían traducirse en otros factores de riesgo, incluida una reducción en los niveles de actividad física. Uno de ellos es la resistencia a la insulina, una de las causas de la diabetes tipo 2 en la Tierra.

“Mientras estás en la Tierra, no te das cuenta de la importancia de la gravedad”. Tim Peake.

9 astronautas, que proporcionaron muestras de sangre, participaron en el programa Vascular Eco y sometieron sus arterias a ultrasonidos antes y después de las misiones espaciales. Las conclusiones que se obtengan, ayudarán a mejorar la salud de los astronautas en el espacio. También podría beneficiar a la gente de la Tierra, sobre todo aquellos que llevan una vida sedentaria, los ancianos y los pacientes postrados en una cama.