La investigación ha estado liderada por Daniel O’Connor, estudiante del Perelman School of Medicine en la Universidad de Pennsylvania. Los resultados mostraron que, al inicio de sus estudios, los residentes de Medicina de Urgencias partían en condiciones de igualdad, sin embargo, a partir del tercer año, el sesgo de género comenzaba a apreciarse en la evaluación de los residentes de urgencias, y se detectó que los hombres recibían mejores puntuaciones que las mujeres, afirman los investigadores.

Los residentes de medicina varones obtenían puntuaciones más altas que las mujeres en aspectos como los conocimientos teóricos, la seguridad del paciente, el liderazgo del equipo y la comunicación. Durante el primer año de formación, las residentes de urgencias alcanzaban mejores resultados en 15 de las 23 áreas evaluadas. Sin embargo, a partir del tercer curso, los hombres habían obtenido puntuaciones más altas en todas las categorías.

“Nos preocupa que la disparidad que hemos detectado en las evaluaciones puede sugerir un sesgo implícito”, ha destacado Daniel O’Connor. “Estos resultados revelan que existe el sesgo de género en la evaluación de los residentes de urgencias, y no déficits en lo que se refiere a la formación, conocimientos y habilidades de los residentes”, ha añadido.

Estos datos se obtuvieron tras recopilar33.456 evaluaciones de 359 residentes de urgencias durante 2 años. Un tercio de los estudiantes eran mujeres y el resto hombres. Los programas formativos analizados correspondían a centros sanitarios rurales y urbanos.