Según el equipo de investigación, los drones usados en urgencias son capaces de volar a velocidades superiores a los 80 km por hora y no tienen que soportar los obstáculos del tráfico, lo que los convierte en 4 veces más rápidos que las ambulancias. Esta ganancia de tiempo se convierte en algo imprescindible a la hora de asistir a un paciente.

Para demostrar esta rapidez, se desarrolló un equipo de drones en colaboración con ingenieros de FlyPulse AB y Trollhättan. Estos fueron enviados a Älmsta (municipio Norrtälje) en una operación de rescate dentro de una zona que ya había sido visitada por una ambulancia 18 veces entre 2006 y 2013 para asistir casos de paro cardiaco.

La revista JAMA se hizo eco de esta comparación entre las ambulancias y los drones usados en urgencias, que demostraba que los drones podían estar en el aire tan solo 3 segundos después de la señal de alarma y podían estar en la escena del accidente en una media de entre 5-21 minutos, frente a los 22 minutos que tarda una ambulancia.

El equipo de ingenieros que ha desarrollado los drones usados para urgencias espera que los transeúntes puedan ser dirigidos por los equipos sanitarios por teléfono para saber cómo asistir a un paciente que necesita una desfibrilación de emergencia (por ejemplo, cómo colocarle las almohadillas en el pecho).

La investigación ha demostrado que cada minuto que se tarda en desfibrilar a una persona que sufre un paro cardiaco, disminuye la supervivencia en un 10%. Según Andreas Claesson, el investigador principal, con una descarga a tiempo entre los 3-5 minutos tras el paro cardiaco, hasta un 70% de los pacientes puede sobrevivir.

También recordó que los tiempos de espera de las ambulancias suelen ser más largos de 30 minutos, y las posibilidades de sobrevivir a un paro cardiaco son mínimas. Con los drones usados en urgencias, el desfibrilador puede llegar a su destino en pocos minutos, tiempo suficiente para que la emergencia sea un éxito.