Los mayores de 65 años han sido los más perjudicados por esta catástrofe y 5 años más tarde, los supervivientes siguen siendo el sector más vulnerable de la población. Según señala la agencia SINC, las personas que han perdido sus casas o a sus familiares han sufrido un empeoramiento en su salud mental. Estos ancianos han padecido un mayor deterioro cognitivo que los que pudieron permanecer en sus hogares.

Hiroyuki Hikichi, autor principal del trabajo e investigador en el Harvard T. H. Chan School en Estados Unidos, ha explicado a SINC que el traslado de los ancianos a refugios temporales después de una catástrofe puede tener efectos no deseados porque los separa de sus casas y de sus barrios, y esto puede acelerar el deterioro cognitivo.

Tras el tsunami, un 11,5% de los ancianos presentaba síntomas de demencia

Para llegar a estos resultados, los investigadores realizaron 2 encuestas; una antes de que se produjera el tsunami y otra, 2 años y medio después, entre los ancianos que sobrevivieron al desastre de Japón. De los 3.566 supervivientes del tsunami mayores de 65 años, el 38% había perdido familiares y amigos; y el 58,9% había sufrido daños materiales.

Mientras que en la primera encuesta solo el 4,1% de los participantes fue evaluado con síntomas de demencia, tras el tsunami el porcentaje creció hasta el 11,5%. También se incrementaron los accidentes cardiovasculares pasando del 2,8% al 6,5%; y los casos de hipertensión (de 54% a 57,2%).