Los resultados señalan que no puede demostrarse la superioridad de un medicamento sobre otro, y apuntan que los participantes que recibieron placebo mostraron a menudo una mejoría clínica de las náuseas. Según los investigadores, un tratamiento con líquidos intravenosos bastaría para reducir o eliminar las náuseas y vómitos, sin que fuera necesaria una terapia farmacológica.

En este sentido, recomiendan que, si fuera necesario utilizar un medicamento, sea decisión del paciente elegir cual prefiere. Por último, añaden que únicamente los efectos del droperidol fueron mejores que los de otros fármacos y los del propio placebo.