Para llegar a esta conclusión, los responsables del estudio evaluaron todos los procedimientos quirúrgicos realizados durante 5 años y analizaron el estado del paciente 30 días después de haberse sometido a la operación. La investigación estudió 41.716 intervenciones quirúrgicas de urgencia realizadas en 33.942 pacientes en 40.044 hospitales.

Los responsables del estudio descubrieron que las operaciones por la noche duplicaban el riesgo de muerte. Los resultados mostraron que los pacientes que eran intervenidos durante la noche tenían 2,17 más probabilidades de morir que aquellos que se operaban durante el día (1,43). Un estudio anterior, presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Anestesiología en 2014, ya revelaba que los fines de semana, las tardes y el mes de febrero son los momentos en los que el riesgo de muerte tras someterse a una cirugía incrementaba.

En lo relativo al lugar, una investigación de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) llegó a la conclusión de que tratar la mayoría de los paros cardiacos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) empeora los resultados en salud. Según este estudio, derivar los paros cardiacos a la UCI reduce la tasa de supervivencia de los pacientes.

Los investigadores analizaron los registros de más de 570.000 estancias hospitalarias de 2010. De las 150.000 hospitalizaciones por infarto de miocardio que se realizaron en 1.700 hospitales, un 46% se derivó a la UCI. En cuanto a los ingresos por fallo cardiaco, de un total de 400.000, el 16% se trató en la UCI. La conclusión a la que llegaron los responsables del estudio es que la falta de experiencia en el tratamiento de estos eventos puede ser uno de los motivos por los cuales los hospitales deriven la mayoría de estos casos a la UCI.

 

No obstante, la diferencia más grande se produjo en el riesgo de muerte 30 días después de la atención. Los pacientes tratados en los hospitales que derivan a la UCI la mayor parte de estos casos tienen un 6% más de probabilidades de morir. Ante esta situación los autores del estudio insisten en la necesidad de estandarizar y protocolizar qué tipo de pacientes deben ser derivados a la UCI y cuáles no.

Otro de los problemas comunes en los servicios de urgencias es la saturación de los mismos, debido a la elevada presión asistencial. Diferentes estudios han evaluado alternativas a la atención en urgencias que pueden ayudar a reducir las estancias y los ingresos, y, por tanto, agilizar la atención y disminuir la presión asistencial.

La continuidad de los cuidados es una de ellas. Un estudio publicado en Annals of Emergency Medicine ha evaluado la incidencia que tiene la continuidad en los cuidados de personas mayores sobre la posibilidad de que tengan que ser ingresados en los servicios de urgencias. La investigación, liderada por el American College of Emergency Physicians detectó que la continuidad de cuidados garantiza que las personas mayores acudan en menos ocasiones a los servicios de urgencias.

“Una alta continuidad en los cuidados se asocia a un menor riesgo de tener que visitar un servicio de urgencias”, ha explicado el autor principal del estudio, David Nyweide.

Entre las posibles causas los autores del estudio apuntan que el hecho de que le asista el mismo médico hace que este puede dar al paciente una orientación más clara sobre qué situaciones son lo suficientemente graves como para justificar un ingreso. “Las visitas con el mismo médico fomentan una relación de confianza a largo plazo que resulta beneficiosa para la salud del propio paciente”, ha destacado Nyweid.

 

Los protocolos guiados por enfermeras también pueden contribuir a reducir las estancias en urgencias. Los protocolos guiados por enfermeras relativos a la administración de determinados tratamientos pueden acortar las estancias en los servicios de urgencias de pacientes con fiebre, dolor en el pecho o fracturas de cadera, apunta una investigación publicada en Annals of Emergency Medicine.

Los resultados del estudio mostraron que, gracias a estos protocolos, se redujo en 3 horas el tiempo empleado en la administración de acetaminofén a los pacientes que presentaban dolor o fiebre. En el caso del suministro de troponina a pacientes que acudían con un dolor de pecho, el tiempo se redujo en 79 minutos.

Otra alternativa para frenar la saturación de las urgencias es ampliar el acceso a la Atención Primaria. Esta medida puede reducir un 26% las visitas a urgencias, según un estudio publicado en PLOS Medicine.  La reducción en las visitas supuso también una minoración de los costes en los servicios de urgencias de un 26,6%. Los responsables del estudio consideran que ampliar el acceso a la Atención Primaria y mejorar su organización puede ser una alternativa para reducir la presión asistencial en los servicios de urgencias de los hospitales.

Nuevas tecnologías al servicio del médico de urgencias

En cuanto a los últimos avances en el campo de los dispositivos y la tecnología empleada en urgencias, Médicos del Children’s Hospital of Michigan, UC Davis Medical Center y el Nationwide Children’s Hospital han desarrollado un test no invasivo que detecta infecciones bacterianas en bebés de hasta 2 meses que presentan fiebre.

El desarrollo de este test podría evitar la realización de otro tipo de pruebas más dolorosas a los más de 500.000 niños febriles que llegan cada año a los servicios de urgencias pediátricas de los hospitales. Asimismo, el hecho de que permita descartar una infección bacteriana, contribuye a reducir las hospitalizaciones innecesarias y el tratamiento con antibióticos.

Otro estudio publicado en Emergency Medicine Journal  ha evaluado el uso de la sierra gigli para realizar la amputación del femur distal. Según la investigación, la amputación con sierra era la más rápida, tan solo 22 segundos, aunque causaba una gran pérdida de sangre y salpicaduras.

El uso de desfibrilador eléctrico cada vez será menos común. Así lo asegura un estudio del Johns Hopkins que considera que, aunque los desfibriladores cardiacos eléctricos, utilizados desde hace años, salvan vidas en las urgencias, su impacto en el cuerpo puede perjudicar el tejido cardiaco. La desfibrilación óptica se plantea como una de las mejores alternativas para conseguir que en corazón con arritmias recupere el ritmo cardiaco normal.

Por último, las smartglasses pueden convertirse en un nuevo aliado del médico de urgencias a la hora de realizar una intubación orotraqueal. Un estudio publicado en la revista de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) revela que la ayuda telemática de las Google Glass mejora la ejecución de una intubación orotraqueal por parte de un equipo de enfermeros.