Los autores del estudio, publicado en la revista Journal of Neurotrauma, utilizaron una serie de sensores en los cascos para recoger, durante 4 temporadas deportivas, la ubicación de 40.000 traumatismos en las cabezas de 97 jugadores de fútbol. Los niños, con edades comprendidas entre los 9 y los 13 años se agrupaban en 3 niveles según su peso y edad:

  1. El Nivel A correspondía a jugadores de hasta 124 libras (56 kg).
  2. El Nivel B correspondía a jugadores de hasta 139 libras (63 kg.)
  3. El Nivel C correspondía a jugadores de hasta 159 libras (72 kg.)

Tras analizar los datos, hallaron que los jugadores de fútbol de mayor peso y edad sufrían una cantidad de traumatismos significativamente mayor que sus compañeros de los niveles A y B. En todos los pesos y edades, más del 60% del total de traumatismos se producían durante los entrenamientos, aunque la gravedad de los mismos era mayor durante el juego.

“Nuestros resultados son coherentes con estudios previos en jugadores de futbol universitarios y de la enseñanza secundaria que muestran que la exposición a los traumatismos craneales aumenta con la edad, el peso y el nivel de juego”, asegura la autora principal del estudio, Jillian Urban, en una nota de prensa de la universidad.

Con estas evidencias, la profesora asistente de Ingeniería Biomédica sugiere “guiar los esfuerzos a cambiar la estructura y las reglas de estos juegos para reducir el número de traumatismos, así como su frecuencia, con el objetivo final de mejorar la seguridad de los jugadores de fútbol juvenil”.