La actividad física en el anciano puede mejorar el estado de salud de los más mayores según indica un estudio dirigido desde la UAM (Universidad Autónoma de Madrid) en el que han participado más de 3.500 adultos mayores españoles. La universidad explica en una nota de prensa que la actividad física reduce la mortalidad asociada con la discapacidad física en ancianos.

Estudios anteriores confirmaban que la actividad física en el anciano, practicada de forma regular, previene la discapacidad física, pero se desconocía si una vez padecía la discapacidad la actividad física podría atenuar sus perjuicios para la salud. El trabajo, publicado en Journal of Gerontology: Medical Sciences, analizó si la actividad física regular podría reducir la mortalidad total y por enfermedad cardiovascular en personas mayores con discapacidad física.

Además de evaluar la actividad física de los 3.752 participantes, los investigadores determinaron 5 tipos de discapacidad física: agilidad, movilidad, actividades para atender las necesidades de la casa, actividades diarias globales y actividades de autocuidado. El seguimiento para comprobar qué beneficios tiene la actividad física en el anciano se prolongó durante 17 años.

Según los resultados, todos los tipos de discapacidad física se asociaron con mayor mortalidad por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular. Por el contrario, realizar actividad física de forma regular se asoció con una reducción del 26-37% de la mortalidad general y del 35-50% de la mortalidad cardiovascular en todos los tipos de discapacidad física.

El investigador de la UAM David Martínez ha destacado que además de mejorar la salud de aquellos ancianos que tenían alguna discapacidad, la práctica de ejercicio físico también benefició a aquellos que no tenían ninguna discapacidad. Según este experto, la discapacidad física es muy frecuente en el adulto mayor: el 40% de las personas de más de 60 años tiene alguna limitación de la movilidad.