Según informa la universidad andaluza, para realizar este trabajo sobre dopaje en deporte amateur se realizó una encuesta entre los participantes de la prueba ciclista “Quebrantahuesos”, celebrada en la localidad de Sabiñánigo (Huesca) en 2012.

Los científicos evaluaron la relación entre el consumo de sustancias dopantes y una serie de variables psicosociales, como las actitudes hacia el dopaje, la autoestima, la autoeficacia y la percepción del consumo de sustancias dopantes entre los ciclistas (efecto del falso consenso).

El 8,2% de los deportistas que respondieron al cuestionario sobre dopaje en deporte amateur admitió haber consumido al menos alguna vez sustancias dopantes. Ese consumo se asociaba con una mayor probabilidad de efecto de falso consenso.

También se relacionaba con una actitud más permisiva hacia el dopaje y con una menor autoeficacia. Asimismo, se observó una correlación entre la experiencia en deporte de competición y una mayor probabilidad de consumo de sustancias dopantes.

El estudio demuestra que el dopaje no es un problema exclusivo del deporte profesional, por lo que apunta la necesidad de aumentar el control en el ámbito aficionado. En la investigación participa un miembro de la Federación Española de Ciclismo.