El caso clínico, publicado en la revista andaluza de Medicina del Deporte, refleja el caso de un hombre con 53 años que desarrolló una trombosis venosa de las venas axilar, cefálica y basílica 3 días después de sufrir una fractura del tercio medio de clavícula que se inmovilizó inicialmente con vendaje en 8, tal y como aseguran los investigadores del Servicio de Traumatología y Urgencias Traumatológicas.

Según indican los autores del estudio, aunque se había considerado que la fractura clavicular debía resolverse con un tratamiento quirúrgico, la complicación vascular que presentaba el paciente en los primeros días indujo a que optaran por un tratamiento conservador. Así, terminaron sustituyendo el vendaje en 8 por un cabestrillo simple.

Los científicos consideraron que la trombosis venosa profunda podría haber tenido su origen tanto en el propio traumatismo como en la presión ejercida por el sistema de inmovilización a nivel de la axila y aseguran que el cabestrillo sencillo se mantuvo hasta el inicio de la rehabilitación funcional.

El problema se resolvió tras administrar un tratamiento con tinzapaina sódica. Los investigadores realizaron radiografías y utrasonografía Doppler hasta la consolidación de la fractura de clavícula y la recanalización de las venas trombosadas. Tal y como aseguran, se han reportado algunos casos de trombosis de las venas axilar o subclavia ocasionadas por fracturas claviculares, pero es poco frecuente que aparezca una trombosis extensa que afecte a varias venas secundarias al traumatismo o a la presión por el vendaje.