Según ha informado el Alto Tribunal, la sala tercera ha confirmado la sentencia de la Audiencia Nacional que anulaba parcialmente el anexo II de la resolución de 4 de febrero de 2013 de la Presidencia del Consejo Superior de Deportes, donde estaba el formulario de localización de los deportistas que incluía la obligación de localización permanente.

“Se trata de una medida que somete al deportista a un control permanente durante todas las jornadas y horas del año, excediendo así de lo que pueda considerarse como habitual o frecuente”, apunta el TS. Para la sala, la medida es “desproporcionada y contraria al derecho a la intimidad, equiparable (…) a medidas de carácter penal de localización permanente, sin que exista la comisión de un delito”.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Ángel Arozamena, recuerda que el artículo 5.3 de la Ley Orgánica 7/2007, de 21 de noviembre, de lucha contra el dopaje en el deporte, prevé una localización “habitual pero no permanente”. “El anexo II de la resolución se excede de esa previsión legal y de la reglamentaria que le da cobertura, siendo contrario al derecho a la intimidad protegido por el artículo 18 de la Constitución”, añade.

“Una cosa es la represión del dopaje deportivo y otra el límite de lo tolerable”

“La realización de los controles fuera de competición parece requerir contar con información sobre el paradero habitual de los deportistas; se impone por ello a estos últimos la obligación de declararlo”, señala el Alto Tribunal. “Una cosa es la represión del dopaje deportivo y otra el límite de lo tolerable para lograr ese objetivo”, destacan los jueces, según los cuales “si no todo vale para competir –y de eso no cabe duda- tampoco vale todo para controlar”.

Tras la publicación, hace unos días, de la sentencia que anulaba la localización permanente de los deportistas para realizar controles antidopaje, la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (Aepsad) ha emitido un comunicado en el que asegura que la decisión judicial “no implica modificación alguna respecto al actual sistema de localizaciones”, ya que “en ningún caso se venía exigiendo la localización permanente”.