El riesgo cardiaco en la posmenopausia puede reducirse caminando regularmente, según concluye un estudio publicado por el American College of Cardiology. Caminar, al menos, 40 minutos varias veces a la semana se asocia a una reducción del 25% del riesgo cardiaco en la posmenopausia, según los resultados de este artículo.

Este beneficio parece mantenerse constante independientemente del peso corporal de la mujer o si practica otro tipo de ejercicios además de caminar. El riesgo cardiaco aumenta con la edad, recuerdan los autores del estudio, y las mujeres de entre 75 y 84 años tienen 3 veces más probabilidades de tener insuficiencia cardiaca en comparación con las mujeres de 65-74 años.

Tal y como explican los autores del artículo sobre el riesgo cardiaco en la posmenopausia, la actividad física reduce el riesgo de insuficiencia cardiaca, pero puede haber una idea errónea de que simplemente caminar es suficiente. Este análisis asegura que caminar, al menos, 40 minutos varias veces por semana contribuye a reducir este riesgo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron el comportamiento de la marcha y los resultados de salud en 89.000 mujeres durante un periodo de más de 10 años. Durante el estudio se evaluaron los efectos de la frecuencia, la duración y la velocidad de la caminata. Este es el primer estudio centrado específicamente en el riesgo de insuficiencia cardiaca en mujeres mayores de 50 años.

Los datos analizados por los investigadores se han recopilado del Women's Health Initiative que recoge la información sobre los hábitos de las mujeres y los resultados de salud de 1991 a 2005. Las participantes tenían entre 50 y 79 años y al inicio no presentaban insuficiencia cardiaca, enfermedad arterial coronaria o cáncer.

Frecuencia, duración y velocidad

Tras recopilar la información de las participantes, se analizó su comportamiento en la marcha para identificar los efectos que produce el caminar en el riesgo cardiaco en la posmenopausia. Los investigadores tuvieron en cuenta la frecuencia, la duración y la velocidad. Por otro lado, analizaron el gasto de energía total de las mujeres al combinar estas 3 variables mediante el uso del cálculo conocido como equivalente metabólico de la tarea (EMT). Aquellas que registraron un tercil más alto para este cálculo tenían un 25% menos de probabilidades de riesgo cardiaco.

Los hallazgos sugieren que la frecuencia de caminata, la duración y la velocidad contribuyen en partes iguales a este beneficio general. Las mujeres que caminaban, al menos, 2 veces a la semana tenían un riesgo de insuficiencia cardiaca de un 20 a 25% menor que aquellas que caminaban con menos frecuencia. El riesgo cardiaco era de un 21 al 25% menor cuando caminaban durante 40 minutos o más.

Estos resultados, concluye el estudio, son consistentes en diferentes categorías de edad, etnias y peso corporal basal en mujeres posmenopáusicas. En base a esto los autores consideran que los hallazgos pueden generalizarse en la mayoría de las mujeres mayores de 50 años.