El control postural no mejora de manera significativa después de realizar un curso de iniciación a esquí nórdico. Es lo que concluye un estudio de investigadores del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña, INEFC Barcelona. Los resultados se han publicado en la Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

El trabajo tenía como objetivo evaluar el efecto de un entrenamiento inicial de esquí nórdico sobre el control postural en jóvenes deportistas. Para este fin, se realizó un test de estabilometría a 25 sujetos (18 hombres y 7 mujeres) antes y después de un curso de iniciación al esquí nórdico de 5 jornadas. Asimismo, se fijó un grupo de control formado por 8 individuos (5 hombres y 3 mujeres).

La prueba de estabilometría se llevó a cabo mediante una plataforma de fuerzas con sensores electrónicos. Se siguieron las directrices del protocolo de medida estabilométrica de Birmingham (2008). “El protocolo nos garantiza la fiabilidad en la medición del control postural en situaciones de bipedestación, descartando la medición dinámica a través del salto, proporcionando unos coeficientes de correlación entre moderados y excelentes”, apunta el estudio.

Aunque la hipótesis inicial apuntaba a una mejora del control postural asociado a la realización de un curso de iniciación a esquí nórdico, los resultados no muestran diferencias significativas entre el grupo experimental y el grupo de control. “La hipótesis -explican los autores- se había planteado partiendo del hecho de que el esquí nórdico es un deporte en el que el equilibrio representa un componente esencial, y todavía más en estadios iniciales de aprendizaje”.

A pesar de ello, los resultados no permiten afirmar que la iniciación al esquí nórdico mejore el control postural. “La pequeña muestra total del estudio, así como el número reducido de sujetos integrantes del grupo control, podrían justificar la inexistencia de resultados significativos”, añaden los investigadores, que abogan por realizar más estudios.