Muchos deportistas completan el maratón con unos niveles bajos de deterioro muscular, y otros tantos llegan a la meta con serios dolores musculares cuando entre ellos no existen diferencias de entrenamiento.

Correr un maratón implica el compromiso fisiológico del sistema respiratorio, el cardiovascular y el musculoesquelético, según explicó Juan del Coso, del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Camilo José Cela, a la agencia SINC.

Este investigador detalló que las demandas musculares para correr un maratón requieren, más o menos, 30.000 zancadas y una absorción de peso por parte de las piernas de entre 1,5 y 3 veces el peso corporal del corredor por paso.

Una cuestión de genética

Los expertos analizaron 7 genes asociados al funcionamiento muscular en 71 corredores de maratón profesionales. Estos fueron sometidos a análisis de sangre antes y después de correr un maratón, y se les hicieron mediciones de la percepción muscular y de la potencia de salto vertical.

Cada uno de estos genes recibió una puntuación. El 0 indicaba poliformismo, es decir, no daba ventaja alguna para correr un maratón; el 1 suponía un nivel estándar; y el 2 indicaba propiedades óptimas para soportar este esfuerzo desde el punto de vista muscular.

Si un corredor obtenía una puntuación alta, significaba que su genética muscular era apropiada para correr un maratón y soportar las demandas musculares durante la carrera. Una puntuación baja dejaba constancia de las pocas cualidades genéticas para este deporte.

Tras analizar las analíticas, se concluyó que los que habían obtenido mayor puntuación tenían unos niveles de creatína cinasa y mioglobina en sangre más bajos. Esto significa que sufrían menos daño en las fibras musculares si se comparaban sus resultados con aquellos que habían corrido una maratón y habían tenido resultados más bajos.

“En un futuro no muy lejano, los maratonianos podrán poder medir su perfil genético para saber lo preparados que están genéticamente para competir en un maratón y en otras pruebas de resistencia”, concluyó el investigador.

Juan del Coso especificó que no tener un perfil genético bueno para correr una maratón implica un entrenamiento concreto a la hora de preparar la musculatura, no el hecho de descartarse para este deporte tan exigente.