Bajo la premisa de que la práctica de deporte, acorde a las características físicas de cada individuo, puede reducir el riesgo de artrosis articular tras la cincuentena, Sánchez matiza que, “al fin y al cabo, el hombre es un animal. Humanizado, sí; pero un animal; como un jabalí o un león, y el ejercicio le mantiene en forma”, concluye el experto.   

“Para un chaval de 18 años con la rodilla dañada, el centro de su vida es la recuperación de esa articulación”, continúa, “en el caso de una persona de 50 años, están su familia, su trabajo y después la recuperación; ese reparto, ese desequilibrio de tiempos, también influye”, puntualiza, “es cierto que a medida que pasan los años, por muy en forma que se encuentre el individuo, la recuperación es más costosa”, admite.

“La naturaleza tiene unos mecanismos de reparación de los tejidos”, explica, “cuando hay una lesión, sangra y en su coágulo están las señales para hacer cosas; es decir, un hueso se rompe y las células del hueso saben que tienen que empezar a fabricar hueso”, ejemplifica el traumatólogo, “ese lenguaje celular lo hacen unas proteínas, factores de crecimiento, que están en las plaquetas y en el plasma”.

"Messi está hecho de mejor calidad"

Así como un organismo joven se recupera antes de las lesiones “los deportistas tienen unas condiciones físicas y una fortaleza mental que acorta los tiempos de recuperación”, señala; y de la misma forma que un adolescente se centra en la recuperación, “que un Messi o un Nadal no puedan jugar es un drama, por eso dedica más tiempo a su puesta a punto que la población general”.

A esto debe sumarse la realidad de que “los deportistas de élite, desde el punto de vista anatómico y biológico son mejores y están hechos de mejor calidad”, defiende Sánchez, “tienen mayor poder de cicatrización, de musculación, y una capacidad de superación superior a la población en general”, ejemplifica; por eso “suelen enfrentarse mejor a los procesos quirúrgicos y a la posterior rehabilitación”.

Sin embargo, y a pesar de la creencia popular contraria, “los tratamientos y cirugías empleados en deportistas de élite y en la población en general son los mismos y de la misma calidad”, asegura, “no se opera mejor a unos que a otros; lo que cambia es el material”, insiste, “no se gasta más dinero ni más recursos; el cariño, dedicación y personal es igual para todos”, concluye.