Las tasas de lesión cerebral traumática (LCT) en jugadores de béisbol y softbol son menores en comparación con otros 15 deportes; un hecho que, sumado a la clasificación de “bajo contacto”, hace que los atletas incumplan a menudo las normas de uso del casco. Así lo demuestra un estudio de la Escuela de Salud Pública Dalla Lana y la Oficina de Investigación y Prevención de Lesiones de la Universidad de Toronto.

Tras revisar 29 estudios científicos y 242.713 casos de LCT relacionado con béisbol y softball entre 1982 y 2015, los autores observaron que este tipo de traumatismos representaba el 6% de todas las lesiones que se producían en las ligas de béisbol juvenil. En uno de cada 2.000 partidos, las LCT llegaban a ser graves.

Aunque todas las ligas de béisbol y softbol obligaban a sus jugadores a usar casco, solo el 7% de los sujetos que tuvieron que acudir a los servicios de Urgencias lo llevaba puesto en el momento del golpe. Según recoge la revista Frontiers in Neurology, las tasas generales de LCT eran 4,17 veces mayores durante los partidos que en los entrenamientos.

Los niños de entre 5 y 9 años solían golpearse con el bate, mientras los mayores de 10 se golpeaban con la pelota; además, las jugadoras femeninas tenían 2,04 veces más probabilidades que los hombres de sufrir una LCT. Estos datos, “demuestra que la LCT en el béisbol y el softbol afecta a jugadores de todos los niveles, todas las posiciones, sexos y edades”, defiende el autor principal, Michael D. Cusimano.

“El riesgo es menor que en otros deportes de alto contacto como el fútbol o el hockey; sin embargo, los traumatismos causados por bates o pelotas pueden provocar lesiones muy graves, como fracturas de cráneo y hemorragias en el cerebro; de manera que el uso de casco en béisbol y softbol debe considerarse igual de seriamente”, argumenta el neurocirujano del Hospital St. Michael. “Hay suficiente evidencia de que si los jugadores de béisbol y softbol llevaran casco, estas LCT graves podrían eliminarse”.