Así lo han asegurado un equipo de científicos del Departamento de Cirugía Ortopédica de la Escuela de Medicina en la Universidad de Tohoku (Japón), quienes han realizado un estudio con un centenar de pacientes sometidos a reparaciones de Bankart entre 1995 y 2011.

Un total de 51 sujetos (40 hombres y 11 mujeres) se trataron mediante operación abierta, frente a 49 individuos (36 hombres y 13 mujeres) a los que se practicó una cirugía artroscópica. Ambos grupos sumaban una media de 24 años en el momento de realizarse la intervención.

Jugadores de rugby, fútbol y fútbol americano, baloncesto y hockey completan el grupo de atletas de contacto junto con luchadores, judokas y karatekas. En el otro grupo se encontraron jugadores de béisbol, balonmano y voleibol, esquiadores, tenistas y snowboarders, según publica la revista Revue de Chirurgie Orthopédique et Traumatologique.

Ambos grupos siguieron el mismo protocolo de rehabilitación: la inmovilización del brazo en aducción y rotación interna durante 3 semanas, una serie de ejercicios de fortalecimiento muscular tales como el uso de bandas elásticas de caucho pasadas 8 semanas y finalmente la participación plena en sus deportes tras 6 meses de reposo.

Los resultados clínicos fueron medidos al final de todo el proceso mediante exámenes físicos, las escalas de Rowe y la de Constant, el grado de movimiento de elevación y rotación de la extremidad gracias a un goniómetro, y otros, tal como explican N. Yamamoto y H. Kijima, principales autores del estudio.

En el grupo de atletas sin contacto se produjo una tasa de recurrencia del 5% en los casos de cirugía abierta y un 4% en artroscopias, mientras los deportistas de contacto vivieron una tasa de recurrencia del 10 y el 14% respectivamente según fuese cirugía abierta o artroscópica.

Aquellos que se sometieron a intervenciones cerradas perdieron una media de 3° de altura en movilidad, 12° en rotación externa en aducción y 14° en abducción. Los pacientes de cirugías abiertas habían perdido una media de 6° de altura, 12° en rotación externa en la aducción, 15° en rotación externa en abducción.

Entre los atletas de contacto solo un 48% volvieron a practicar su deporte con un rendimiento total, mientras el 24% lo hizo de forma parcial, bien por aprensión durante la actividad o por restricciones en la amplitud del movimiento.

Entre los jugadores sin contacto, un 54% regresaron a sus equipos con un nivel deportivo similar al preoperatorio, el 24% lo hicieron de forma incompleta y el 20% abandonó la actividad física profesional tras la cirugía. Entre los individuos sometidos a artroscopia y cirugía abierta no se apreciaron diferencias significativas.

En definitiva, la tasa de recurrencia de la reparación de Bankart en los atletas de contacto fue 2 veces mayor en el grupo abierto y 3 veces mayor en el grupo de artroscopia que en los atletas de no-contacto. Los autores han recomendado que los próximos estudios trabajen de forma independiente sobre cada uno de los distintos deportes.