Hannah Rice, autora principal del estudio, comparó cuán rápido actuaba la fuerza de los pies de 29 corredores -22 hombres y 7 mujeres- cuando alcanzaban y golpeaban el suelo a lo largo de una pista de 30 metros y con una velocidad media de 3,13 metros por segundo.

De esta manera, el equipo halló velocidades de carga significativamente menores entre los atletas que utilizaron calzado “minimalista” y aterrizaron sobre su antepie. Mientras, los deportistas que utilizaron zapatillas normales presentaron una mayor velocidad de carga, independientemente de la zona de apoyo principal.  

A pesar de los numerosos estudios centrados en el running, las lesiones relacionadas con este deporte de moda aumentan cada año. Esto se debe, según Rice, a que “muchas personas practican el running pensando que pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas, pero cerca del 75% de corredores suele lesionarse antes de 1 año de práctica porque no compra el calzado adecuado”, explica.

Entre los pocos que sí optan por el calzado minimalista y poco amortiguado, un gran porcentaje continúa aterrizando sobre la parte trasera de la planta del pie; un impacto vertical abrupto que, igualmente, puede desembocar en lesión.

En cualquier caso, “la transición de un calzado a otro, aunque sea más adecuado, debe hacerse poco a poco y bajo el consejo de un profesional”, matiza la experta en el paper, publicado por Medicine & Science in Sports & Exercise.