Según los autores, el control de las lesiones y enfermedades que tienen lugar durante los eventos deportivos de alto nivel es el primer paso para la prevención y el cuidado de los deportistas de élite jóvenes. El trabajo se llevó a cabo con el fin de conocer la incidencia de estos problemas en los segundos Juegos Olímpicos de la Juventud.

De este modo, se registraron las enfermedades y lesiones que tenían lugar cada día a través de los equipos del comité olímpico nacional y del personal médico del comité organización de Lillehammer. En total, participaron 1.083 atletas, el 46% de los cuales eran mujeres.

Los médicos informaron de 108 lesiones y 81 enfermedades, lo cual equivale a 9,5 lesiones y 7,2 enfermedades por cada 100 deportistas. Los más afectados en proporción fueron los deportistas de snowboard, slopestyle esquí y disciplinas transversales; los menos lesionados fueron los de esquí nórdico.

En torno a 2 tercios de las lesiones impidieron al atleta entrenarse o competir, mientras que el 9,3% de ellas implicaron una ausencia de más de 7 días. La tasa de enfermedad fue mayor en curling y esquí nórdico; la mayoría de las patologías tuvieron que ver con infecciones del tracto respiratorio.

En general, el porcentaje de lesiones y enfermedades registradas fue similar a la de los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud, que tuvieron lugar en Innsbruck en 2012, y ligeramente inferior a los previos Juegos Olímpicos de invierno.