Según la especialista, algunos entrenadores realizan control del peso de sus jugadores a diario y llegan incluso a imponer multas a los que ganan peso.

“Ejercen presión por el peso a los jugadores, imponen dietas y les exigen ejercicio extra para mantener el peso, lo que aumenta el riesgo de lesiones, y a la vez ello eleva el riesgo de desarrollar patologías de trastornos alimentarios”.

Ese “círculo vicioso” de control de peso, ha asegurado la experta, se ve alimentado por la imagen de las grandes figuras del fútbol, “que son tanto deportistas como modelos, salen en anuncios y su imagen es venta”, de tal forma que acaban imponiendo unas determinadas características físicas.

Deportistas jóvenes

Por otro lado, Díaz ha abordado durante el curso -que codirige junto a Joaquín Díaz Rodríguez- el papel de los entrenadores y las familias en la formación de los deportistas jóvenes. En ese sentido, se han abordado situaciones como la vivida hace unas semanas en Valencia, donde un equipo alevín goleó a otro por 25-0, lo que desembocó en la expulsión del entrenador del equipo ganador y abrió un profundo debate sobre cómo actuar en estos casos.

Dejar de contar goles o cerrar el acto no son adecuadas, de acuerdo con la psicóloga, cuya apuesta es “enseñar a competir, a ganar y a perder”.  Una labor en la que padres y entrenadores “tienen que ir de la mano, porque ambos son educadores, y están educando a través del deporte, cada uno con su rol”.