El entrenamiento de alta intensidad está cada vez más extendido. Conocer sus consecuencias para el rendimiento deportivo y para la salud era el objetivo fundamental de las jornadas HIIT (High Intensity Interval Trainning): de la salud al rendimiento, celebradas recientemente en el Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR). Alfredo Serreta, director de la sede Pirineos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, ha sido el promotor del encuentro.

“Se observa una creciente oferta formativa y una mayor actividad investigadora dirigida a mejorar el conocimiento sobre los fundamentos teórico-prácticos de la gestión y el entrenamiento de alta intensidad”, comenta Germán Vicente, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de Huesca, que ha dirigido el encuentro junto a Federico García Rueda, de la Dirección General del Deporte del Gobierno de Aragón.

De acuerdo con Vicente, el auge de la formación y la investigación sobre entrenamiento de alta intensidad coincide con el número creciente de personas que participan en programas de este tipo en la última década, bien con el fin de participar en pruebas deportivas, bien para mejorar su condición física y su salud. Ese aumento de personas que practican entrenamiento de alta intensidad tiene que ver también con la incorporación de sectores de población antes excluidos, como consecuencia de las nuevas evidencias científicas y la interacción entre profesionales del deporte y de la salud.

El objetivo de las jornadas era conocer mejor qué impacto puede tener esta demanda creciente de entrenamiento de alta intensidad en la salud pública de los entornos y grupos de población donde se aplica, así como los efectos sobre el rendimiento deportivo en diferentes disciplinas, tanto en deportistas profesionales como aficionados. Entre otros asuntos, se abordó el uso de este tipo de entrenamiento frente a la obesidad o la práctica en mujeres gestantes.