De acuerdo con los autores, los cambios que ocurren en los músculos debido a la práctica de actividad física se reflejan en los fluidos corporales, y principalmente en la sangre. “Estas alteraciones pueden indicarnos si los esfuerzos realizados suponen un predominio de esfuerzos de resistencia o bien de velocidad y fuerza”, señalan para explicar el sentido del trabajo.

Para llevar a cabo el estudio se tomaron muestras de sangre de 14 jugadores de pádel masculino de alto nivel antes y después de un partido de competición. En ellas se determinaron 20 parámetros bioquímicos, que incluían glucosa, urea, creatinina, proteínas totales, albúmina, sodio, potasio, cloro, calcio, fósforo, magnesio, alanina aminotransferasa (alt), aspartato aminotransferasa (ast), creatinina quinasa (ck), lácticodeshidrogenasa (ldh), lipasa, colesterol total, colesterol hdl, triglicéridos y ácido úrico.

La comparación de los resultados basales con los posteriores al partido de pádel masculino reflejó un aumento en las concentraciones de urea (12,49%), creatinina (14,38%), albúmina (1,20%), calcio (1,16%) ácido úrico (6.75%) y CK (21.11%). Por el contrario, los niveles séricos de potasio y magnesio sufrieron una disminución de 10,49% y 8,57%, respectivamente. El resto de variables bioquímicas analizadas no presentaron cambios estadísticamente significativos.

Con estos datos, los investigadores concluyen que la dinámica de juego del pádel masculino, “con esfuerzos prolongados de tipo intermitente y acciones cortas e intensas, parecen provocar un aumento del daño muscular agudo, como consecuencia del predominio, a nivel muscular, de un componente excéntrico localizado”.