Ligamento cruzado anterior rasgado.

Los resultados y la recuperación de la cirugía de LCA (ligamento cruzado anterior) mejoran con plasma rico en plaquetas y con la extracción solo de un tendón flexor. Así lo asegura el responsable de International Sports Medicine Clinic (ISMEC), el traumatólogo Emilio López Vidriero, que ha presentado la nueva técnica para abordar la rotura de dicho ligamento en el VII Curso ISMEC de Traumatología Deportiva.

Según el especialista, la cirugía de LCA se suele realizar mediante la técnica de los isquiotibiales o la del tendón rotuliano. El problema de la primera es que se pierden 2 tendones que protegen al ligamento. Además, se pierde fuerza en la flexión; algo que afecta sobre todo a sprinters. Por otro lado, la técnica del tendón rotuliano provoca dolor postoperatorio y al arrodillarse. Asimismo, su recuperación es lenta y precisa de fisioterapia.

López Vidriero propone una alternativa que consiste en extraer solo un tendón flexor y usar plasma rico en plaquetas en tendón, hueso, articulación y vía oral. De esta forma, por un lado, se favorece la fuerza en la flexión y, por otro, se optimiza la maduración de forma biológica. Además, la técnica incluye el implante de unas fijaciones que soportan la fisioterapia con niveles “muy superiores” a los sistemas de fijación usados tradicionalmente. Así, se puede acelerar la recuperación de forma segura.

La cirugía de LCA, opcional

De acuerdo con el cirujano, la nueva técnica reúne los beneficios de las operaciones habituales al tiempo que evita perjuicios. Sin embargo, no tiene por qué ser la primera opción. Para López Vidriero, es “esencial” identificar en qué casos es conveniente la cirugía de LCA. “Un profesional de la traumatología deportiva siempre tiene que optar por la cirugía cuando evitarla no es posible”, ha destacado.

De igual modo, ha insistido en que nunca se puede tomar una decisión sobre una operación de rodilla cuando hay inflamación o movilidad limitada. “Operar antes de que la rodilla esté fría lleva a potenciales complicaciones como artrofibrosis o pérdida de movilidad que puede ser el final de la carrera deportiva de un paciente”, ha recalcado el director de ISMEC, que ha destacado la necesidad de intentar salvaguardar el menisco.

“Hay evidencia científica que demuestra que los meniscos protegen contra la artrosis o desgaste del cartílago. Si está roto, se debe suturar. Y si hay que resecarlos, quitar la mínima cantidad y, si es posible, reemplazarlos por implantes artificiales o trasplantes de otra persona”, ha subrayado.

Emilio López Vidriero ha sido uno de los ponentes del citado curso, celebrado el pasado fin de semana junto a las III Jornadas Salud y Deporte La Rinconada, en la provincia de Sevilla. El traumatólogo ha tratado a gente como la nadadora Mireia Belmonte o la deportista de vela Blanca Manchón. También ha sido director médico del Watford FC, un equipo de la Premier League inglesa. Es discípulo de José María Madrigal, considerado el padre de la artroscopia en Andalucía.