Para evaluar la fiabilidad del test de Cooper, los investigadores sometieron a la prueba a 15 corredores 2 veces en una pista de 400 metros. Se registraron la distancia recorrida, la frecuencia cardiaca máxima (FC) y la percepción de esfuerzo. Además, se usó el factor de corrección de sesgo para describir la exactitud y las dimensiones de la fiabilidad.

Los resultados mostraron una precisión relativamente alta tanto de la distancia total recorrida como de la frecuencia cardiaca. La confiabilidad para el recorrido fue del 1,7% y el coeficiente de correlación intraclase del 0,99. No se detectó sesto sistemático ni proporcional.

A partir de estos datos, los autores del estudio confirman que el test de Cooper tiene fiabilidad en corredores de larga distancia aficionados, aunque consideran que las variaciones inferiores a 52,2 metros no deben ser asociadas con el ejercicio de entrenamiento o desentrenamiento, ya que están por debajo de la fiabilidad intrasujeto.