El estudio, publicado en la revista Restorative Neurology and Neuroscience, consistió en el entrenamiento visual de 15 atletas, jugadores de fútbol masculino, durante 12 sesiones de 15 minutos repartidas a lo largo de 6 semanas. Los voluntarios debían observar una serie de balones en visión estereoscópica 3D y señalar el que estaba más adelantado.

Según la complejidad de los estímulos, los investigadores podían diferenciar el tiempo de respuesta motora y el tiempo de procesamiento de los atletas, mientras estos trataban de precisar la distancia y velocidad de los objetos en movimiento. El entrenamiento repetitivo consiguió disminuir el tiempo de reacción de los futbolistas de los 804,4 a los 403,7 milisegundos.

Cuando los voluntarios fueron puestos a prueba 6 meses después de su último entrenamiento, la mayoría no había perdido la práctica. “Aunque la investigación tiene implicaciones en el mundo del deporte, los no atletas con visión estereoscópica alterada también podrían beneficiarse de terapias de entrenamiento”, sugiere el autor principal, Georg Michelson.

El científico, del Interdisciplinary Center of Ophthalmic Preventive Medicine and Imaging de la FAU, considera que los ejercicios de visión estereoscópica podrían mejorar patologías en que se haya perdido o deteriorado la percepción de la profundidad. “La investigación de los últimos años está cambiando, cada vez más, del enfoque de tratamiento monocular puro a la terapia combinada con el ojo fijo abierto y, finalmente, la binocular basada en el entrenamiento perceptivo”, recuerda.