Con el objetivo de “investigar el rendimiento diagnóstico y la fiabilidad de la ecografía utilizando la resonancia magnética como patrón de referencia”, los autores del trabajo reclutaron a 58 pacientes afectados, en distintos grados, por el codo de tenista. Esta patología se asocia a los movimientos repetitivos durante la práctica de deporte.

  1. Desgarro de alto grado (≥ 50% de grosor).
  2. Desgarro de bajo grado (< 50% de grosor).
  3. Sospecha no evidente de desgarro.
  4. Sin desgarro.

El equipo, dirigido por Artur Bachta, concluyó que la sensibilidad de la ecografía en la detección de desgarros fue del 65,5%, mientras su especificidad fue del 85,2% y su precisión del 72,2%. Así mismo, esta técnica demostró un valor predictivo positivo del 83,3% y un valor predictivo negativo del 67,7%. Ningún paciente afectado por codo de tenista con desagarro de alto grado no confirmado por la ecografía presentó lesión al someterse a resonancia magnética.

“Actualmente, la resonancia magnética es aceptada como la modalidad de imagen más fiable para diagnosticar el dolor crónico del codo”, razona Bachta; sin embargo, “su uso generalizado está limitado por el alto coste y las contraindicaciones que presenta”. En este contexto, defiende, la ecografía ofrece una alternativa rentable, no invasiva y de fácil acceso para el diagnóstico del codo de tenista.