Catedráticos y profesionales deportivos están analizando la influencia de las variables psicológicas y emocionales en la práctica del fútbol.

El programa de este congreso internacional incluye diversas ponencias, mesas redondas y talleres prácticos en los que se analizarán las relaciones que se establecen entre el ámbito de la psicología y el fútbol.

En ese sentido, por ejemplo, el psicólogo del Real Club Deportivo de la Coruña, Macario Bravo, ha presentado la influencia que tiene la denominada edad relativa (RAE) en los procesos de selección en las categorías del fútbol base.

De acuerdo con el experto, se produce un “discriminación sistemática y una desigualdad de oportunidades” entre aquellos jóvenes jugadores que, pese a pertenecer a la misma categoría, puede que hayan nacido con 24 meses de diferencia.

Así, se dan casos de selección de jugadores en los que el peso de los jugadores de segundo año de formación supera y casi anula la presencia de los jóvenes futbolistas de primer año. Esta situación se mantiene hasta la etapa juvenil.

Desarrollo personal

Por su parte, el director del Área de Psicología de la Escuela de Fútbol del Levante U.D., Mario Llopis, ha presentado un programa que busca “gestionar el desarrollo personal y educativo de los jugadores junto con su rendimiento deportivo” de los jugadores base del equipo valenciano.

“Lo importante es generar una buena huella del paso de los jóvenes por el club”, ha señalado Llopis en el marco del congreso internacional sobre fútbol y psicología.

Por último, el director deportivo del equipo argentino River Plate, Gustavo Grossi, ha expuesto las diferencias de formación que hay en Europa y Latinoamérica. “El talento se recluta de origen”, ha asegurado, lamentando la ausencia de escuelas, congresos y otras actividades que sí existen en el fútbol base europeo.

“Allá en el baby-fútbol (niños de 10 años) los chavales ganan dinero por cada partido que juegan el fin de semana y, en ocasiones, su familia se mantiene gracias a ello”, ha apuntado el director deportivo, según el cual los europeos “se llevan de Argentina y de Uruguay a los jugadores muy jóvenes, con 17 años”; una situación que deriva una “diferencia en su desarrollo de 3 años”.