El documento recuerda que las pruebas de esfuerzo se usan para el diagnóstico de patología, la valoración funcional, el soporte científico del entrenamiento, la detección de talentos deportivos y la prescripción de ejercicio, entre otros objetivos. Debido a su importancia, se ha decidido revisar todos los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de realizarlas.

El trabajo incluye las bases y fisiología de las pruebas de esfuerzo, los requisitos y procedimientos para realizarlas y los hallazgos que pueden encontrarse a través de electrocardiograma o ergoespirometría. Además, se aportan datos detallados sobre las pruebas en distintos colectivos, como mujeres, o situaciones, como personas con patología o discapacidad.

Pedro Manonelles, director Extraordinario de la Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM); Luis Franco Bonafonte, especialista de la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Universitario Sant Joan de Reus (Tarragona), y José Naranjo Orellana, profesor titular de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, han sido los coordinadores del estudio que ha llevado a este documento de consenso.