Según informa la propia universidad, en el trabajo participaron 11 corredores paralímpicos amputados por debajo de la rodilla en una de sus piernas; usaban prótesis de fibra de carbono personalizadas. Se les cronometró y se les grabó corriendo en una sección recta de una pista cubierta ovalada, en curva en sentido de las agujas del reloj y en sentido contrario.

La investigación muestra que el comportamiento de los velocistas paralímpicos amputados de la pierna izquierda se ve perjudicada por su capacidad reducida para generar suficiente fuerza con la prótesis cuando corrían en contra de las agujas del reloj en una curva interior; tenían una frecuencia de zancada más corta y un tiempo de contacto más largo.

De acuerdo con el investigador principal del estudio, Paolo Taboga, los resultados sugieren que, para hacer las carreras de velocidad más justas, debería permitirse a los atletas paralímpicos amputados de la pierna izquierda correr en los carriles exteriores, quizás entre el quinto y el octavo.