“Estas tecnologías se introdujeron al entrenamiento deportivo sobre 2005, hace solo 10 años; pero en 10 años, lo que hemos avanzado…”, comenta Xesco Espar, profesor del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña (INEFC) y ex entrenador y preparador físico de la división de Balonmano del FC Barcelona.

En ese equipo, puso en práctica, por ejemplo, el llamado Test 8, con el que se mide la fatiga de un jugador. Se basa en una prueba de resistencia estándar, en la que se hace al deportista correr durante 15 minutos, aumentando el ritmo cada minuto. “Ese ritmo no es fuerte hasta el minuto 10 -explica Espar-. A partir del 12 es anaeróbico, es decir, que hay producción de ácido láctico”.

En el FC Barcelona, cuando los jugadores volvían de una concentración, se les hacía pasar el test hasta el minuto 8, momento en que se tomaba una muestra de sangre. “Si aparecía ácido láctico, quería decir que ese jugador estaba envenenado de competición. Con un medidor en la oreja, podíamos saber si un jugador estaba en riesgo de lesión”, apunta el entrenador, que ha participado este jueves en la OpenExpo 2016.

Allí, ha hablado de la relación entre deporte y tecnología a través de casos prácticos, como la medición de la fatiga del equipo de fútbol sala a través de alfombrillas de presión que miden el tiempo de contacto de los pies de un jugador mientras está saltando; el aumento del tiempo de contacto, implica un incremento del cansancio, algo que gracias a este dispositivo se puede medir sin llevar al deportista al límite.

Algo similar ocurre con el cálculo de la carga óptima de trabajo en jugadores profesiones de balonmano; hace unos años, se realizaba haciendo un test de fuerza máxima que consistía en el levantamiento cargas progresivamente mayores hasta llegar al fallo muscular, con el consecuente riesgo de lesión. Introduciendo medidores de aceleración y un software apropiado, dejó de hacer falta llegar a dicho punto para calcular la potencia del deportista.

“La tecnología se aplica en todo. Es siempre darle la vuelta. Son los indios, no las flechas. Las flechas son importantes, pero la estrategia de pensamiento que hay detrás es más importante”, señala Espar, animando a los “tekkis” a desarrollar cualquier tecnología que se les ocurra, ya que siempre habrá alguien que pueda darle uso. “Si la estrategia está en la cabeza -dice-, cuando (la tecnología) llega, la capturas. Esa es la clave”.