Tal como se explica en el Journal of Biomechanics, Chaudhari y su equipo midieron las dimensiones de los cuerpos de los voluntarios y registraron sus movimientos para crear un modelo digital de su estructura oseomuscular. A partir de este avatar, los científicos pudieron evaluar la presión que soportaba cada una de las articulaciones.

Gracias a esta tecnología, los autores podían “apagar virtualmente” algunos músculos para observar cómo el resto del cuerpo de los corredores se amoldaba y compensaba la situación. “Lo que encontraron es que los músculos profundos débiles obligan a los más superficiales, como los abdominales, a trabajar más duro”, explica el profesor.

Esta compensación “permite correr de la misma forma pero aumenta la carga en la columna vertebral lo que, a menudo, tiene consecuencias como la aparición de dolor lumbar”, explica sobre una de las lesiones más comunes entre corredores de élite y aficionados.

“Es muy común que incluso los atletas bien entrenados descuiden los músculos de núcleo profundo”, dice Chaudhari; además, “hay mucha desinformación en internet y en las revistas de fitness”. Para prevenir dolores lumbares, el experto recomienda realizar ejercicios de fortalecimiento muscular como mantener el equilibrio sobre una bola bosu.