Según informa la Sociedad Fisiológica, la inmersión en agua fría reduce la temperatura muscular y el flujo sanguíneo; se pensaba que esto mejoraba la reparación de los músculos dañados por el ejercicio, al reducir la inflamación. Sin embargo, no había datos científicos suficientes (al menos en humanos) para respaldar esta teoría.

Los investigadores han realizado un ensayo con 9 varones activos de entre 19 y 24 años; después de realizar entrenamiento de resistencia, primero sumergieron hasta la cintura en agua fría durante 10 minutos. En otro ensayo, realizaron una recuperación activa en forma de ejercicio de baja intensidad en una bicicleta estática.

Antes y después de cada ensayo, los científicos tomaron muestras de los músculos de los deportistas. Examinaron los cambios en los tejidos a nivel de genes y proteínas, que expresan la inflamación, y compararon los resultados de los 2 ensayos. No hubo diferencias significativas entre los 2 tratamientos de recuperación.

La investigación, por tanto, sugiere que los baños de hielo no son más efectivos que la recuperación activa para reducir la inflamación o el estrés celular en los músculos después del ejercicio de resistencia. En cualquier caso, el estudio cuenta con una muestra reducida y exclusivamente masculina, por lo que sería necesario realizar más ensayos.