Los investigadores de la Mayo Clinic evaluaron los efectos que tiene sobre el envejecimiento el ejercicio aeróbico intenso en varias modalidades: entrenamiento a intervalos, entrenamiento de resistencia y una combinación de ambos. En general, señala la investigación, todos estos entrenamientos mejoraron el índice de grasa corporal y la sensibilidad a la insulina, pero solo el de alta intensidad y el combinado mejoraron la capacidad aeróbica y la función mitocondrial.

El entrenamiento a intervalos de alta intensidad mejoró el contenido de proteínas musculares, una condición relacionada no solo con la función energética sino también con el crecimiento muscular, especialmente en adultos mayores, destaca el estudio. El principal hallazgo de los investigadores fue comprobar que el ejercicio físico mejora de forma significativa la maquinaria celular responsable de crear nuevas proteínas.

Según los responsables del estudio, eso contribuye a la síntesis de proteínas, lo cual revierte la mayor parte de los efectos adversos del envejecimiento. Además, añaden los investigadores, ampliar el entrenamiento con ejercicios de resistencia contribuye a mejorar la fuerza muscular.

K. Sreekumaran Nair, endocrinólogo de la Mayo Clinic y autor principal del estudio, ha explicado a EurekAlert que realizar ejercicio aeróbico intenso con regularidad es beneficioso para todas las personas, pero especialmente para la población de edad avanzada puesto que mejora sus condiciones tanto a nivel metabólico como molecular.

El objetivo de la investigación era encontrar pruebas que ayudarán a desarrollar terapias específicas y recomendaciones de ejercicios para individuos de diversas edades. Los investigadores analizaron los cambios metabólicos y moleculares en un grupo de jóvenes y adultos mayores durante 12 semanas, y recopilaron la información 72 horas después de que los participantes completaron cada tipo de ejercicio.

Los resultados mostraron que la salud cardio-respiratoria, la masa muscular y la sensibilidad a la insulina mejoraron con todo el entrenamiento. La función mitocondrial se redujo con la edad, pero mejoró con el entrenamiento. La fuerza muscular aumentó con el entrenamiento a intervalos de alta intensidad.