El uso de silbatos es un factor de riesgo en árbitros.

Los silbatos deportivos constituyen un factor de riesgo para la pérdida de audición en árbitros y otros profesionales que los usan de forma habitual. Así lo confirma uno de los estudios presentados en la última reunión de la Acoustical Society of America (ASA), celebrada en Kentucky (Estados Unidos). El trabajo ofrece métricas útiles para medir el riesgo de daño temporal y permanente.

Según la sociedad, las personas que utilizan los silbatos deportivos para su trabajo necesitan una forma sencilla de determinar si su sonido es perjudicial para su audición. Para arrojar luz sobre este riesgo, un grupo de investigadores analizó firma acústica de las 13 firmas de silbatos deportivos más usadas por 300 funcionarios deportivos tanto en interiores como en exteriores.

En primer lugar, se realizaron mediciones en un gimnasio vacío. La evaluación reveló que el sonido del silbato alcanzaba los 100-120 decibelios. “Un oyente puede exceder su máxima exposición diaria segura a los pocos segundos del uso del silbato”, señala el capitán William J. Murphy, del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos.

Asimismo, se midió la potencia sonora de los silbatos deportivos en el exterior, ya que puede varias en función de la cercanía a la fuente. “Una fuente que tiene un nivel de potencia sonora de 100 dB puede ser bastante intensa cerca de la fuente, pero más lejos puede volverse inaudible debido a la propagación del sonido sobre una superficie imaginaria que aumenta en área con la distancia”, aclara.

Mediciones

Normalmente, la potencia sonora se mide con una fuente rodeada por micrófonos en la superficie de un hemisferio imaginario a una distancia conocida del centro. El objeto se coloca en el centro de ese hemisferio y se supone que el sonido se propaga a través de la superficie de aquel. La presión sonora sobre la superficie se integra para estimar la potencia sonora del dispositivo bajo test.

Los investigadores usaron grabaciones en 31 bandas de frecuencia para determinar qué frecuencias contenían más energía. “Nuestro trabajo consistió en tener que identificar los silbidos individuales de los silbatos en las grabaciones. Decidimos usar una ventana de tiempo de 0,45 segundos para obtener una longitud de muestra consistente para cada silbido -explica Murphy-. La potencia se calculó dentro de cada banda. Luego la potencia total se determinó sumando a través de las bandas”.

Se encontró que la mayoría de la potencia sonora se encuentra entre los 3000 y 5000 hercios. “A medida que aumenta el esfuerzo del silbato, los niveles de potencia sonora pico aumentan de unos 70 a 100 dB”, apunta el investigador. En cuanto a la energía, a frecuencias superiores a 5000 hercios aumenta de 50 a cas 80 dB. “Como era de esperar, la mayor parte de la energía se dirige hacia el frente del silbato con un diferencial de unos 20 dB de adelante hacia atrás”, añade.

Conclusiones

De acuerdo con los investigadores, la pérdida de audición sigue siendo una amenaza “muy subestimada” para la salud. “Queremos que la gente pueda tomar decisiones informadas sobre su exposición, por lo que es importante demostrar una comprensión correcta de la cantidad de daño que es probable que ocurra cuando nos exponemos a diferentes tipos de ruido», apunta Trevor W. Jerome, de la Universidad Estatal de Pensilvania.

“Los árbitros son especiales porque su trabajo consiste en hacer ruido, a través de un silbato, claramente audible por encima del ruido de la multitud, numerosas veces en un corto periodo de tiempo -agrega.- Este estudio nos ayuda a ver las métricas que pueden ser usadas para determinar el riesgo de daño temporal y permanente al sistema auditivo”.