Según ha informado el grupo, en los últimos años está creciendo el número de fallecimientos por muerte súbita durante la práctica de pruebas deportivas; para tener un mayor registro de estos casos y establecer protocolos de actuación, la SEC está llevando a cabo el Estudio Español de Muerte Súbita en Deportistas.

“Nuestro organismo no está diseñado para realizar pruebas de gran esfuerzo como maratones o triatlones”, señala el presidente de la sección, Leopoldo Pérez de Isla, para quien someterse a controles previos para verificar que nuestro aparato cardiovascular “es muy importante”.

Un electrocardiograma y un ecocardiograma son las pruebas más comunes en estos casos. “Pero no las únicas, en muchas ocasiones, según el perfil de la persona y de la actividad física que quiera realizar, también recomendamos una resonancia magnética, un análisis de sangre, una prueba de esfuerzo o un TAC”.

Precisamente, la tomografía axial computarizada está ampliando en los últimos tiempos su capacidad de diagnóstico. “Actualmente, apunta Pérez de Isla, se están realizando pruebas piloto en hospitales de todo el mundo, y también en algunos españoles, sobre la capacidad del TAC para hacer un diagnóstico avanzado de aterosclerosis”.

En la reunión se presentó también un proyecto pionero de esta sección de la SEC que consiste en la formación a médicos no cardiólogos sobre el uso de la ecocardioscopia, una ecocardiografía centrada en algunos aspectos concretos, como técnica complementaria a la exploración física habitual en una consulta médica.

“El fondendoscopio debe seguir utilizándose en la práctica médica como técnica de exploración física, pero otras técnicas como la ecocardioscopia nos dan mucha más información sobre el estado del paciente y nos ayudan a diagnosticar antes algunas enfermedades cardiovasculares”, concluye el doctor.