El traumatismo craneal en waterpolo es común.

El riesgo de traumatismo craneal en waterpolo es mayor en los jugadores que ocupan el centro ofensivo. Esa es una de las conclusiones de un estudio de investigadores de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos), en el que se recoge un mapa de frecuencia de lesiones de cabeza en este deporte. Los resultados del trabajo se han publicado en la revista PLOS ONE.

Según la universidad, se trata del primer informe que se publica de este tipo. “Durante años, los riesgos de traumatismo craneal en waterpolo han sido minimizados o eclipsados por las lesiones cerebrales relacionadas con el fútbol americano”, apunta el profesor James Hicks, que se interesó por el tema después de ver a sus hijos jugar a la disciplina acuática.
Maniquí para pedir el impacto de los golpes en waterpolo. UCI.

“He sido testigo de cómo sacaban a los jugadores de la piscina aturdidos después de un golpe en la cabeza. Y yo me he sentado en una sala de emergencias mientras mi hijo recibía puntos de sutura por haber sido golpeado en la cara. Empecé a preguntarme cuál era el índice de conmoción cerebral”, añade el investigador, que hace 3 años publicó un primer estudio sobre traumatismo craneal en waterpolo junto a Steven Small.

Entonces, encuestaron a 1500 jugadores de waterpolo estadounidenses. Un 36% recordaba haber sufrido, al menos, una conmoción cerebral durante su carrera. En esta ocasión, han realizado seguimiento a varias docenas de jugadores universitarios durante 3 temporadas. Los participantes llevaron gorros con sensores electrónicos para detectar los golpes recibidos en la cabeza.

Resultados

En total, los jugadores recibieron una media de 18 golpes en la cabeza por juego. No se diagnosticaron conmociones cerebrales. Sin embargo, la fuerza de los golpes fue similar a la de los golpes que reciben los jugadores de fútbol americano. En cuando a la posición, se determinó que el centro ofensivo era la más insegura, ya que recibieron 7 golpes por partido, frente a los 2 de los centros defensivos.

“La gente que nunca ha visto un partido puede no darse cuenta de lo físico que es”, destaca Hicks, que trabajó junto a Small, Nicholas Cecchi, Derek Monroe y Gianna Fote. El proyecto recibió una beca de capacitación de los National Institutes of Health training. Asimismo, obtuvo un premio de la School of Biological Science-School of Medicine de la Universidad de California en Irvine.