Fruto de la unión de la Universidad de Birmingham y el Southampton Football Club, se trata del primer estudio que evalúa el riesgo de lesión usando la tecnología GPS para monitorizar la velocidad y la aceleración de los jugadores, según explicaba la institución universitaria en un comunicado.

Para llevar a cabo el trabajo, los investigadores colocaron dispositivos GPS en futbolistas jóvenes de élite para recoger una serie de datos de rendimiento durante los entrenamientos, como la distancia total recorrida, la distancia recorrida a alta velocidad, el total de cargas y fuerzas y los sprints. Posteriormente, se analizó la información, relacionándola con las lesiones registrables.

Tras evaluar los datos, los científicos descubrieron que los jugadores tenían mayor riesgo de lesión cuando acumulaban un alto número de ráfagas cortas de velocidad durante los entrenamientos en un periodo de 3 semanas. Los hallazgos sugieren que el entrenamiento debe organizarse de manera que la distancia recorrida a alta velocidad y el total de cargas y fuerzas fluctúen a lo largo de un periodo de 4 semanas.

“Se requiere un equilibrio apropiado entre el entrenamiento, la competición y la recuperación para alcanzar el máximo rendimiento, al tiempo que se evitan lesiones”, declaraba François-Xavier Li, de la Facultad de Ciencias del Deporte, el Ejercicio y la Rehabilitación de la Universidad de Birmingham.

El estudio, liderado por la investigadora Laura Bowen bajo la supervisión de Li, aporta un conjunto de directrices iniciales para ayudar a reducir la aparición de lesiones en futbolistas de élite jóvenes. Confirma, además, que la tecnología GPS y los acelerómetros pueden usarse para predecir el riesgo de lesiones en deportes de contacto y de no contacto.