A partir de un cuestionario realizado por 197 médicos de los departamentos de Pediatría de 8 hospitales, los autores del estudio detectaron que el 25,4% y el 24,4% de los médicos informaron agotamiento emocional alto y moderado, respectivamente. Durante la investigación se realizaron varios análisis: descriptivos, univariantes y multivariantes.

En el análisis multivariante, los factores predictivos de agotamiento emocional fueron: puntuaciones altas en la escala de estrés percibido, abordaje de problemas psicosociales de los pacientes, falta de cortesía en las relaciones con subordinados, ausencia de reconocimiento por parte de los superiores, falta de incentivos, trabajo bajo presión y establecimiento de metas inaccesibles.

En el caso de los pediatras, el estrés que ocasionan los cuidados intensivos neonatales contribuye a la aparición del burnout del médico, apunta el estudio. Este desasosiego moral, añade, puede incidir en la calidad de la atención al paciente, empeorar la relación médico-paciente e incluso conllevar más errores médicos.

La conclusión de los autores es que el agotamiento emocional de los médicos de los departamentos de pediatría de los hospitales públicos es alto y se relaciona con fuentes de estrés procedentes del entorno laboral y con el nivel de estrés autopercibido, pero no con factores sociodemográficos. A su juicio, debería realizarse un análisis con el objetivo de abordar el correcto control de estas fuentes de estrés y así mejorar el entorno laboral de los pediatras y, por consiguiente, su eficiencia y satisfacción con el trabajo.