El estudio, que publica la revista Health Affairs, recoge las entrevistas al personal de Medicina Familiar -236 médicos y 328 funcionaros- de 296 centros hospitalarios estadounidenses. Tanto la encuesta de abril-agosto de 2013 como la junio-octubre de 2014, se componían de 21 cuestiones sobre la satisfacción profesional, el entorno laboral y otros aspectos prácticos.

Ninguna de las cuestiones obtuvo, en 2014, mejores resultados el año anterior; excepto 3 ítems que se mantuvieron estables, todas las demás puntuaciones disminuyeron. Así, por ejemplo, la satisfacción general de los médicos de AP disminuyó de 84,2 al 74,4%, mientras los casos de burnout ascendieron del 23 al 31,5% entre estos profesionales.

En 2013, hasta un 29,3% de los encuestados manifestó su intención de abandonar la práctica médica; una cifra que en 2014 ya era del 38,2%. En el primer cuestionario, el 33,9% de los clínicos confesó sentir algún tipo de presión frente a la atención de nuevos pacientes; pasado un año esta presión afectaba al 40,3% de los voluntarios.

La confianza de los médicos en su capacidad para adaptarse al trabajo en equipo también decayó, del 68,1 al 64,1%. Tras analizar los datos, Mark W. Friedberg, autor principal del estudio, sugiere que esta situación de estrés y burnout puede tener que ver con la falta de personal en los centros y el nivel de exigencia y búsqueda de reconocimiento de los propios médicos.

No obstante, señala Friedberg, existen factores externos como el aumento de la demanda sanitaria tras la cobertura del Affordable Care Act (Obamacare) o la implementación de sistemas electrónicos de registro. “Los responsables de la formulación de políticas deberían considerar un estudio adicional sobre cómo la actividad legislativa y regulatoria afecta a las condiciones de trabajo en Atención Primaria”, concluye.