“En muchos casos, los paramédicos se enfrentan a una compresión en su columna vertebral que está muy por encima del umbral de seguridad”, advierte Steven Fischer, autor principal del trabajo que publica la revista Applied Ergonomics.

Una camilla manual puede llegar a pesar casi 100 libras (45 kilogramos, aproximadamente)”, ejemplifica, “si a eso le añades las 200 libras (90 kg más o menos) de un paciente, tienes a un equipo de paramédicos manejando unas 300 libras ( alrededor de 136 kg) cada vez que elevan, bajan, levantan o cargan la camilla”.

Según estima el equipo de investigadores, el uso de las camillas tradicionales, que no ofrecen asistencia a la hora de cargar al paciente en la ambulancia, pueden suponer “el equivalente a mover todos los muebles de un apartamento medio; unas 1.700 libras (771 kg aproximadamente) en cada turno de trabajo”. La Ontario Workplace Safety and Insurance Board (WSIB) estima que las tasas de lesión entre los paramédicos son 5 veces más altas que las de cualquier otro especialista.

Para apoyar su proyecto, los científicos compararon la tasa de lesiones sufridas a lo largo de un año por los profesionales del Hamilton Paramedic Services, que utilizaron camillas manuales, y los del Niagara Emergency Medical Service que trabajaron con camillas hidráulicas.

En el primer grupo, la media de lesiones musculoesqueléticas por cada 100 trabajadores ascendió de las 17,9 a las 24,6. En el mismo periodo, las contusiones entre los usuarios de camillas hidráulicas descendieron de las 20 a las 4,3 por cada 100 paramédicos.

“A pesar de que las camillas pueden parecer caras -40.000 dólares cada unidad (37.214 euros)- ofrecen un importante retorno de la inversión”, justifica Daniel Armstrong, coautor del estudio. “Debido a la reducción de costes relacionados con el tratamiento de las lesiones, el coste de cada camilla se amortizaría dentro de los 7 años de vida del aparato”, concluye.