Las consecuencias de unas jornadas de trabajo excesivamente largas son la fatiga crónica, el cansancio extremo y la confusión. Pero sin duda lo más importante es que los cirujanos no se encuentran en condiciones de ver a sus pacientes. Tal y como ellos mismos reconocen, la mayoría de las veces solo un milagro evita el desastre.

Errores en la medicación o quedarse dormido en la mesa de operaciones son los dos incidentes más comunes a causa del cansancio que provocan las jornadas maratonianas de trabajo que soportan los cirujanos israelís. La doctora Yaron ha reconocido que prescribió una medicación completamente opuesta a la que necesitaba el paciente a causa del cansancio que acumulaba.

Hace unas semanas los médicos organizaron una huelga para demandar una reducción de la jornada de trabajo. En ocasiones puntuales, reconocen los especialistas, se pueden realizar jornadas de 26 horas de trabajo, pero últimamente se están prolongando hasta las 30 horas, con las consecuencias que esto supone en la seguridad del paciente.

Tras conocer esta situación, el ministro de Salud, Yaakov Litzman, se ha comprometido a que pronto las jornadas máximas de trabajo de los cirujanos no excedan de las 26 horas, tal y como marca la ley. Asimismo, Litzman ha garantizado que reducirá el número de horas que establece la legislación anterior y pondrá en marcha un programa piloto para poner funcionamiento esta práctica tan pronto como sea posible.