La vuelta al trabajo puede ser dura para los adultos, que no cuentan con el periodo de adaptación del que disfrutan los más pequeños después del verano. “No es de extrañar que a más de uno la vuelta al trabajo le siente como un jarro de agua fría”, apunta el especialista en mindfulness Roberto Alcibar, quien ofrece una serie de consejos para controlar la ansiedad que puede generar esa vuelta a la rutina.

  1. No anticiparse. Durante el trayecto de vuelta al trabajo, no se debe pensar en lo que espera en la oficina, sino centrarse en la realidad que se está viviendo en ese momento (las caras de los viajeros, el traqueteo del vagón, el sonido de las puertas). Esa focalización en el presente sirve para dejar fuera los posibles problemas futuros y relajarse.
  2. No pasar de 0 a 100 en un instante. Es necesario tomarse un tiempo para apreciar los cambios que han podido producirse en el espacio laboral antes de ponerse a trabajar.
  3. Hacer descansos. No se trata de no asumir obligaciones, sino de afrontar la vuelta al trabajo con calma y no sobrecargarse desde el primer momento. Mirar alrededor o por una ventana puede ayudar a descansar la vista y relajar la mente.
  4. Dedicar tiempo a meditar. Durante 5 minutos al día, es conveniente focalizar la atención en la respiración (sin intentar controlarla) para relajarse y analizar las tareas realizadas durante el día.
  5. Olvidarse del móvil. Apagar el teléfono cuando termine la jornada, al menos el laboral, puede ayudar a centrarse en el presente y evitar el estrés en la vuelta al trabajo.

“Se acaban los periodos vacacionales y comienza una carrera de fondo entre trabajo, escuela y gestión estricta de horarios y rutinas. Es en estos momentos cuando algunas personas experimentan una serie de síntomas, entre ellos un abatimiento intenso y una desgana por la tarea”, añade Mercedes Gómez Crespo, psicóloga del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla.

Según ha explicado el centro, la vuelta al trabajo se asocia a menudo con el síndrome posvacacional, un estado emocional que se enmarca en el llamado trastorno desadaptativo. Afecta a personas que regresan a la rutina después de un periodo de descanso y se puede presentar a cualquier edad, aunque los estudios apuntan a que se da con más frecuencia en personas entre 30 y 45 años, quizás porque es la edad a la que se está criando a los hijos y se tienen las mayores expectativas laborales.

Aun así, cada vez es más común entre personas próximas a la jubilación. “Esto se debe a que las personas de más edad siguen teniendo inquietudes y se muestran muy activas, dado que en la actualidad hay un mejor estado de salud y se viven más años”, añade la experta, de acuerdo con la cual el síndrome posvacacional también se da en escolares y en adolescentes. Para evitarlo, la psicóloga propone:

  1. Realizar ejercicio físico, ya que el organismo genera endorfinas, hormonas que generan bienestar.
  2. Seguir una dieta rica en triptófanos (pollo, queso, huevo o legumbres, entre otros), que ayuda a incrementar los niveles de serotonina como precursora de la melatonina, hormona esencial para conciliar el sueño.
  3. Realizar alguna actividad fuera de casa mientras los niños están en el colegio.
  4. Llevar a cabo actividades placenteras con amigos y familia.
  5. Intentar mantener una actitud positiva ante las ocupaciones.