La salud de los trabajadores depende en gran medida de sus condiciones laborales, y estas a su vez de factores como “el género, la medición del empleo a tiempo parcial, su naturaleza forzosa o voluntaria y las distintas tipologías del Estado de bienestar”, enumeran los autores del trabajo, inscrito en el proyecto europeo Sophie, que publica International Journal of Health.

Frente a esta situación de precariedad generalizada, la autora principal del estudio, Mireia Julià, propone tomar una serie de medidas “que deberían contar con la implicación de las políticas nacionales y europeas de salud pública”; entre ellas, aumentar la seguridad y la calidad del empleo, frenar el aumento de la precariedad y reducir las desigualdades entre trabajadores, que se reflejan en desigualdades en el ámbito de la salud.

“Otros aspectos a mejorar serían desarrollar las definiciones de los indicadores estandarizados, las encuestas y los sistemas de información, para poder medir el empleo precario e informal y la participación de los trabajadores en los países europeos, o velar por el equilibrio entre trabajo y familia”, añade Julià, quien ya ha propuesto nuevos conceptos multidimensionales de cuantificación.

¿Precario o instrumental?

La falta de acuerdo existente sobre las definiciones conceptuales en este ámbito ha llevado a establecer 5 tipos diferentes de puestos de trabajo al equipo, integrado por Joan Benach, profesor de Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF y director del Grupo de Investigación; Laia Ollé-Espluga, doctora por la UPF; Carles Muntaner de la University of Toronto y Christophe Vanroelen de la Vrije Universiteit Brussel.

Según la calidad, estos empleos serían: SER-like, caracterizado por una óptima relación de empleo estándar; instrumental, relativamente estable, pero con beneficios; de portfolio, un empleo de alta calificación, pero más flexible; precario insostenible, con condiciones de empleo y relaciones adversas; y, por último, precario intensivo.

Ocupación de alta calidad en países nórdicos

“Las condiciones y la calidad de empleo son factores que constituyen uno de los determinantes sociales más poderosos en cuanto a salud durante la vida adulta”, afirma el estudio de Greds-Emconet. “Y su relación con las disimilitudes en salud, difieren mucho según el país de la Unión Europea donde nos encontramos y también respecto a los países de fuera”, matiza.

Para definir estas desigualdades, los investigadores han acudido a diferentes encuestas y herramientas europeas; entre ellas la European Social Survey (EES), la European Working Conditions Survey (Eurofound), o el Employment Precariousness Scale (EPRES). Tras analizar los dados, hallaron que, en general, en los países nórdicos la ocupación era de alta calidad. No así en los países del sur de Europa y de Europa Oriental, donde las altas tasas de empleo precario estaban claramente relacionadas con la satisfacción laboral autopercibida, la salud en general y la salud mental.