El equipo de investigadores, liderado por la doctora Alicia Huarte, ha concluido que, “la práctica totalidad de los implantados se declara satisfecho con su actual ocupación laboral” y, aunque algunos encuestados ya tenían trabajo en el momento de responder al formulario, el 20% lo había conseguido tras la colocación de la cóclea artificial. De entre estos, la mitad consideraban haberlo logrado gracias a la intervención médica.

El 81,66% de los encuestados en edad laboral que tienen empleo (un 83% del total de la población con implante coclear) se declara apto para llevar a cabo las obligaciones propias de dicho puesto de trabajo, si bien un 6,9% admite ser incapaz de realizar tareas muy concretas como la de atención telefónica. Además de indagar en la situación presente de los pacientes, los investigadores se preocuparon por la percepción laboral de futuro.

En este sentido, una “amplia mayoría” afirmó percibir las mismas posibilidades de ascenso o promoción empresarial que antes de la intervención médica, aunque destacó sentirse más competente en su puesto. No obstante, un 75% continuó considerando su condición auditiva como un “impedimento para progresar laboralmente” y un “factor de discriminación” en la oficina. Al margen de la situación más estrictamente profesional, muchos coincidieron en la mejora de las relaciones interpersonales.

Respecto a esta mejora en el ambiente de trabajo, Huarte apunta que, el dispositivo “confiere a los pacientes una mayor capacidad y satisfacción a la hora de realizar su trabajo”. El implante coclear es, por tanto, un “instrumento válido cuya implantación supone un refuerzo positivo en el ámbito laboral, así como una mejora en las habilidades sociales”, concluye.